Recorriendo la Ruta del Sol (sin sol)

MONTAÑITA

Llegamos a la costa de Ecuador en temporada de lluvia y nuestro primer destino fue Montañita, que superó mis expectativas.

Iba a Montañita con una idea en la cabeza, basada en lo que muchas personas nos había dicho: El ambiente en Montalira era joda, mala energía, droga, alcohol, fiesta, etc.

No les voy a negar que hay mucho de todo eso, pero no en todas partes.

Tuve la suerte de ir dos veces a este pueblo costero famoso por su vida nocturna: la primera con mi familia, donde estuvimos en el pueblo, caminamos, salimos a comer, tomamos tragos (riquísimos), bailamos y nos divertimos muchísimo!

Y la segunda vez, paramos en el monumento al surfista, donde se arma el campamento viajero. En este spot, al que solo iba de pasada, me quedé atrapada por 8 días. Pero atrapada en el buen sentido de la palabra: conocí muchos viajeros (en un momento éramos 12 combis argentinas), festejamos cumpleaños, hicimos comidas, nos divertimos, fuimos a la playa y pudimos disfrutar de un atardecer increíble a pesar del mal clima que nos tocó esos días.

En este lugar es posible estacionar gratis (en el momento en que fui, también había baños, duchas y hasta wifi). Había viajeros que estaban desde hacía dos meses viviendo ahí.

Pasar esos días ahí con todos esos viajeros argentinos, entre comidas, risas y charlas, me hizo sentir un poco en mi país y me costó despedirme.

De los 8 días, solo tocó uno de Sol, así que aprovechamos la playa todo el día y vimos un atardecer inolvidable mientras mateábamos con amigos.

OLÓN

Olón es un pueblo muy chiquito, a menos de 15 minutos de Montañita.

Nosotros nos quedamos solo un día, pero aprovechamos a recorrerlo y a maravillarnos con los murales que hay.

Hay muchísimos, en una misma cuadra, llenos de colores, ideal para sacar fotos.

Me encantó el pueblo, el ambiente es mucho más tranquilo y familiar comparado con Montañita.

  • TIP: Para comer en Olón te recomiendo Road House Olón: un bar restaurante familiar en una esquina, además de ser hermoso y de comer súper bien, la familia que lo atiende está comprometida con dos causas hermosas: adoptar y buscar hogar a los perritos de la calle y además, los viernes,  les dan de comer a todos los niños del orfanato del lugar.

PUERTO LOPEZ

Puerto Lopez es un poco más grande que Olón y Montañita, pero no pierde el aire de pueblo.

Tiene una costanera hermosa súper tranquila de día, pero que a la noche se transforma, se llena de luces de colores y de música que viene de los distintos puestitos y es un ambiente súper alegre.

Nosotros estuvimos una semana, donde también armamos un barrio viajero con otras combis argentinas.

Nos tocaron varios días de Sol, donde aproveché la playa, me metí al mar, salí a caminar,  tomé mucho mate, hicimos fueguito con otros viajeros, cocinamos rico, aprendí a hacer algunas artesanías y pasé momentos inolvidables con amigos que nos regala el camino.

Despedirnos de Puerto Lopez, fue despedirnos también de algunos amigos que se quedaron a trabajar ahí.

También el fin de semana aprovechamos a vender y nos fue muy bien!

  • TIP: para comer en Puerto Lopez, les súper recomiendo que vayan a Peggis, un puestito de comidas rápidas a una cuadra de la playa, donde se come excelente y a muy buen precio. Los batidos son exquisitos.

LOS FRAILES

Sin dudas, Los Frailes es la playa que más me gustó de Ecuador. La entrada es gratis ya que es un área protegida  y no está permitido acampar o pasar la noche. Así que la recomendación es ir bien temprano y aprovechar todo el día.

El agua del mar estaba buenísima, y la arena es súper blanca.

Además de aprovechar la playa, también caminé por varios senderos que hay dentro del área, me maravillé con las vistas desde el mirador y conocí otras playitas que hay cerca, que si bien no está permitido meterse al mar en ese sector (por las fuertes corrientes), son increíblemente bellas.

CANOA

El pueblo de Canoa no me gustó demasiado.

Su historia es un poco triste: los habitantes de lugar me contaron que el pueblo no pudo recuperarse después del terremoto del 2016.

Nosotros encontramos un lugarcito para estacionar y quedarnos, a pocos metros de la playa, debajo de unas palmeras que era un sueño.

Aprovechamos la playa y pasamos unos días hermosos junto con unos amigos mochileros.

MOMPICHE

Llegamos a Mompiche después de unas cuantas horas de viaje por unas rutas bastante maltrechas.

Estacionamos cerca de la playa, descansamos, caminamos por la playa y por el pueblo, también aprovechamos para vender.

También conocí la Playa Ostional o Playa Negra, que me encantó.

La arena de esta playa es negra y súper finita, el agua tiene una temperatura ideal y esta rodeado de selva. Lo mejor de todo es que cuando estuve en esta playa, no había nadie más, así que pude disfrutar muchísimo del lugar.

Nos quedamos todo el día disfrutando del buen clima. Fue mi segunda playa preferida después de Los Frailes.

ESMERALDAS

Lamento contarles que Esmeraldas no me gustó para nada. Llegamos a la tardecita y al otro día a la mañana nos fuimos.

Es una ciudad grande, no me gustó mucho la energía del lugar y la playa estaba bastante sucia. Siempre que llego a un lugar trato de guiarme por mi intuición y la energía que se siente, y eso hace que quiera irme o quedarme.

Generalmente le hago caso a la intuición y el lugar no me gusta, me voy, pero ese día habíamos manejado muchas horas, estábamos cansados y ya era de noche. Por lo que decidimos quedarnos hasta la mañana siguiente. Estacionamos cerca de un puesto policial (que igual no nos daba mucha sensación de seguridad) y ahí pasamos la noche.

Me fui bastante desilusionada, ya que nos había hablado muy bien de este lugar. Pero como todo en la vida, a lo que a algunos les parece espectacular a otros no tanto.


Ese fue mi recorrido por la Ruta Spondylus o Ruta del Sol, aunque sin sol, ya que estuve haciendo este trayecto durante la temporada de lluvia.

Sin embargo la temperatura fue cálida, aunque casi siempre estuvo nublado. Este recorrido duró aproximadamente un mes, y solo pude disfrutar de 3 o 4 días de sol.

Me quedo con ganas de recorrerla en temporada seca, ¡así que volveré!

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