TRES DÍAS EN EL SALAR DE UYUNI

Dudé mucho como escribir este post. Primero lo escribí contando solo lo bueno. Cuando lo terminé me arrepentí. Todo era real, pero incompleto. Habíamos pasado muchos malos ratos culpa de la agencia que nos vendió el tour y eso había opacado la excursión.

Después escribí contando lo malo, y  me dio tanta bronca que terminé haciendo demasiado incapié en lo malo. Parecía que todo había sido desastroso y no reflejaba los buenos momentos (e inolvidables) que pasamos con mi familia. Así que como no me terminaba de decidir,  acá van los dos. Lado A y lado B, para que se entretengan.

El salar de Uyuni era algo que queríamos repetir si o si. Era tan buena la experiencia que habíamos tenido la vez anterior, que esta vez convencimos a mis viajos y mis hermanos (Chini) y nos vinimos todos a Bolivia para pasar tres días inolvidables en el salar.

EL LADO A

DÍA 1

El primer día nos pasaron a buscar por Uyuni y comenzó la aventura.

Nuestra primer parada fue en el cementerio de trenes, donde están los trenes abandonados, algunos escritos y convertidos en obras de arte. Aprovechamos a caminar y sacar fotos.

De ahí seguimos rumbo a  Colchani, donde vimos artesanías y después al Salar.

Fuimos primero a la parte seca, donde vimos los ojos de agua, montones de sal, sacamos fotos y nos divertimos.

Pasamos por el monumento al Dakar y por donde están las banderitas de los países 

Cada uno que llega, busca su bandera y se saca una foto, obvio.

Después fuimos a comer,  no comimos en el Hotel de Sal como lo esperábamos, pero la comida estaba rica.

Después llegó el mejor momento: el salar de Uyuni inundado. ¡Qué maravilla!

Nos quedamos horas, literal, sacando fotos y esperando la puesta del sol. Una de las más lindas que vimos. Un paisaje surreal.

Una vez que cayó el Sol, volvimos a Uyuni, nos bañamos, comimos y temprano a dormir.

DÍA 2

El segundo día nos levantamos temprano, aprovechamos para llevar ropa a lavar, desayunar y buscar un garaje para la combi.

Tipo 10 nos pasaron a buscar y viajamos como dos horas, paramos a comer y seguimos hasta el Valle de las Rocas. El lugar es rarísimo con piedras enormes, donde se pueden sacar un montón de fotos y disfrutar de la tranquilidad y el silencio.

Después conocimos las lagunas: la blanca, la hedionda y la colorada. Hermosas todas.

Vimos flamencos, volcanes, atravesamos casi todo el altiplano boliviano.

Una de las Lagunas

Llegamos con muchísimo frío al lugar donde íbamos a dormir, cerca de los geisers, y nos esperaban con te, café y galletitas. Les juro que fue la gloria.

Unas de las mejores meriendas de mi vida

Después cenamos, charlamos, jugamos a las cartas y nos acostamos temprano. Al otro día íbamos a madrugar para ver los geisers!

DÍA 3

Nos levantamos 4 y media am, desayunamos y salimos a ver los geisers.

Fuimos de los primeros en llegar y disfrutar de verlos casi sin gente.  Los geiser son increíbles, era la segunda vez que íbamos a verlos y nunca dejan de sorprender.

Los Geisers

De ahí seguimos viaje al Desierto de Siloli, que apenas nos bajamos, hacía un frío extremo.

Y de ahí, nos fuimos a los Baños Termales que son todo lo que está bien. Nos quedamos horas en esas piletas súper calentitas y con vistas inmejorables.

Relax total en las termas

Al mediodía seguimos viaje, almuerzo de por medio, y tipo 15 llegamos a Uyuni, cansadísimos, directo a bañarnos y descansar.

EL LADO  B

Cuando llegamos a Uyuni, comenzamos a buscar precios, y comprobamos el dicho de que “lo barato sale caro”.   Voy a ir contando porqué. Aunque no estaría del todo bien, no era tan barato, si no que solo nos hicieron un descuento porque éramos un grupo de seis personas.

La verdad que el tour fue una falta de organización y de respeto total. Lo único que me alegra es saber que después de un tiempo, uno se olvida de los malos ratos y se queda con los buenos recuerdos y buenos momentos que pasamos en familia y en uno de los lugares mas hermosos que tiene Bolivia.

PRIMER DÍA.

El primer día, nos pasaban a buscar a las 10 por la estación de trenes. Estaba llenísimo de camionetas. Tipo 11 todas empezaron a irse. Tipo 11.30 no quedaba ninguna, la nuestra no aparecía, Fátima (la que nos vendió el tour) no contestaba el teléfono y nosotros todos ya malhumorados por la demora, el calor y todo.

Tipo 12 aparece el guía, que tenía menos onda que bandera de chapa y nos lleva al ”estacionamiento”  donde íbamos a dejar a la combi y la camioneta de mi familia.

El estacionamiento era todo menos un estacionamiento. Era un lugar valdío, atrás de unas casas, lleno de basura, escombros y sin nada de seguridad.

Me puse  echa una furia, porque claramente no quería dejar mi casa ahí. Después de una discusión, con el guía, con R, con mis viejos, llegamos a la conclusión que a la vuelta la íbamos a volver a buscarla combi  y llevarla a un lugar mejor.

Empezando la excursión, la  primer parada fue en Cementerio de Trenes, donde están todos los trenes abandonados.

Después de un rato, algunas fotos y una caminata sola para que se me disipe la ira que tenía, seguimos rumbo a Colchani.

En el pueblito se puede ver el procesamiento de la  sal, el museo de sal y muchísimas artesanías. Siempre se puede regatear el precio, muy importante!

De ahí, fuimos a almorzar a un comedor. La comida estaba riquísima, pero nos habían dicho que íbamos a almorzar en el hotel de sal.

No es lo mismo comer en el hotel de sal, que comer en una habitación con una mesa y seis sillas. El guía se lavó las manos, y nos dejó ahí.  

Después de almorzar, por fin fuimos al salar. Estaba bastante seco, y mas sucio que la vez anterior. Pero igual sacamos fotos y nos divertimos.

En el tour estaban incluidas las “fotos divertidas” que te saca el guía. Ya que el sabe cuales son los mejores lugares y la perspectiva que hay que usar.

Bueno, cuestión que Rubén, nuestro buen guía nos dio dos dinosaurios y se fue a jugar al Foo Figther con su celular. Un copado!

 Después, visitamos en hotel de sal, los montones de sal, los ojos del salar y cerca de las 5 de la tarde, nos fuimos para la parte del salar que estaba inundada.

¡Que maravilla el salar con agua! Parece de otro planeta.

Cuando nos íbamos a bajar de la camioneta, le pedimos las botas que estaban incluidas para no mojarnos y arruinarnos las zapatillas. Pero no estaban! Nuestra querida Fátima no las había subido. Después de la bronca, nos pusimos a caminar por el agua, obvio nos mojamos todas zapatillas, y nos quedamos a ver el atardecer. Que fue mágico.

Anteriormente, Ruben nos quiso llevar antes del atardecer para Uyuni, pero nos pusimos firmes y le dijimos que no. Ya estábamos hartos de la situación.

Tampoco nos llevaron a la Isla del Pescado, supuestamente estaba inundada, pero después nos enteramos que era mentira.

Luego de que caiga el sol, nos fuimos al “hotel” en Uyuni.

El hotel con baño privado que nos habían vendido, era una alojamiento con baño compartido, y un solo baño por piso!

No es que yo sea pretenciosa, de echo el lugar era muy lindo, limpio, y agradable. Pero la bronca es que uno paga por una cosa y se le da otra.

Ahí nos encontramos con la buena de Fátima, donde le dije de todo, menos que era linda. Una falta de respeto total. Un fraude y una mentira todo lo que nos vendió y por lo que nos cobró! Encima tenía la cara de decir que lo de las botas era culpa nuestra porque no se las habíamos pedido. Una cara dura total.

Después de la discusión, estacionamos el auto afuera del alojamiento, que parecía mucho mas seguro, nos bañamos y de nuevo a comer a otro comedor. La comida riquísima y abundante, pero a la vuelta teníamos que volver caminando con muchísimo frío. Cuestión: después no pude dormir porque me dolía la panza.

DÍA 2

Segundo día, madrugamos. Teníamos que buscar un lugar donde dejar a la Combi.

Después de desayunar, conseguimos un estacionamiento.

A las 10.30 nos pasaron a buscar (tarde, el horario era  a las 10) para llevarnos a recorrer las lagunas.

Cuando pensamos que no podía haber un guía peor, apareció Rafael.

Llegó todo encapuchado, ni nos saludó, nos tiró las mochilas arriba del techo y salimos.

Ya de entrada iba como a 120 km/h por un camino de tierra. ¿A quién se le ocurre?

Claramente le dijimos que baje la velocidad YA. No suficiente, se encontró con otra camioneta, y corrieron una especie de carrera durante unos minutos.

Enseguida le dijimos que no vaya a esa velocidad ni haga eso, porque nosotros habíamos pagada para ir tranquilos y con confianza.

A mitad de camino, lo vimos que empezaba a cabecear. Si, a dormirse. Increíble, pero real.

Paramos, le dijimos que si tenía sueño que llame a otro guía y listo. Se puso a discutir a decir que no. Pero nosotros lo vimos. Se iba durmiendo. Después de la discusión, se despertó un poco.

Nos llevaron a comer de nuevo a un comedor, esta vez ni siquiera nos sirvieron al comida, nos dieron las ollas, los platos y  arréglense.

Repito, no es que yo sea pretenciosa, pero un poco de atención por el precio que pagamos no estaba nada mal.

Después de comer, seguimos hasta las lagunas y el valle de rocas. Sin explicación ni nada.

Solo “llegamos a tal lugar, en 15 minutos nos vamos”.

Así pasó toda la tarde, hasta que por fin, con muchísimo frío llegamos al alojamiento.

El alojamiento era precario pero agradable, además la gente del lugar nos atendió súper bien, nos dieron te y café y una cena exquisita.

Dormimos con muchísimo frío, pero las camas estaban súper abrigadas.

DÍA 3

Tipo 4 nos levantamos a desayunar, 4:30 empezamos a desayunar y 4:40 el bueno de Rafael ya nos estaba apurando. Como si lo mas importante para el fuera llegar temprano a todos lados.

Obviamente, hicimos caso omiso, desayunamos tranquilos, y salimos a las 5.

Llegamos a los geisers casi pimeros, lo bueno es que había poca gente, después se empezó a llenar. ¡El frío que hacía!

Obvio no hubo explicación mas que “estos son los geisers”.

Luego nos fuimos al desierto de Siloli, que apenas bajamos porque el frío no se soportaba.

Y de ahí a las Termas, cuando llegamos era un mundo de gente.

Por suerte después se fueron yendo y pudimos disfrutar de las termas casi para nosotros solos.

Obvio no le hicimos caso a Rafael que se quería ir a los 15 minutos de haber llegado.

Todavía nos quedaban 3 paradas, además del almuerzo.

El almuerzo como siempre, rico, abundante, pero ni la mas mínima atención.

No pasamos por la laguna blanca porque “estaba seca”, una mentira. Y tampoco por la Laguna Verde. La verdad es que yo no me acordaba de esa parada, pero tampoco está bueno llevar el itinerario e ir como un militar diciendo donde parar. Uno confía en el guía y en la agencia de viaje que contrata. Pero en este caso, repito, un desastre total.

Por el valle de rocas, tampoco iba a pasar, pero me puse firme y le dije. Así que no le quedó otra que parar.

La verdad que unos impresentables.

Llegamos a Uyuni a las 15 cuando la hora de llegada era  a las 18.30.

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He aquí mi descargo. La verdad que lo escribí al poco tiempo de hacer la excursión, estaba MUY enojada con la situación.

Así que esperamos que le sirva a la gente que vaya a Uyuni, no contraten a Fátima. Trabaja para la agencia Estrella Tours y la verdad que son unos impresentables. Esta fue nuestra experiencia, y mas allá que los momentos que pasamos con mi familia, hayan sido inolvidables, y los paisajes alucinantes, pasamos muchos malos ratos.

Además nos cobraron 100 dólares a cada uno, lo que no me parece para nada barato. Sobretodo a juzgar por el servicio que brindaron.

Alguno tuvo alguna experiencia similar? Los leo en los comentarios!

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