¡Hola Colombia!

La frontera de Ecuador a Colombia fue un tanto caótica, no por los papeles si no por la cantidad de venezolanos que había viviendo en la misma frontera.

Cientos de personas varados ahí, entre un país y el otro. En Ecuador ya no podían volver a entrar y a Colombia no los dejaban volver. Algunos armaban carpas, otros dormían en el piso, arriba de una montaña de mochilas y bolsos.  Cochecitos de bebes, frazadas, almohadas, papeles, basura, restos de comida y las personas con una cara de cansancio y tristeza que nos les explico.

La verdad que fue una situación que me angustió bastante. Nosotros estuvimos casi todo el día, ya que nos mandaban de un lado para el otro y además los trabajadores se tomaban descansos o recesos y nosotros esperando sentaditos en el cordón.

¿Alguna vez les tiraron los galgos en una frontera? A mi si, el señor de migraciones me pidió el número y me invitó a tomar un café.

IPIALES

Cuando entramos legalmente a Colombia, la primera parada fue en Ipiales. El camino que va hasta la Catedral de Ipiales es un sueño.

Hacía un frío que no se imaginan, pero había celebraciones, música, muchísima gente, vendedores, comida, globos y fuegos artificiales.  Nos emponchamos y fuimos.

Estuvimos casi hasta la medianoche disfrutando de los festejos locales y después dormimos en el estacionamiento.

A la mañana temprano volvimos para sacar fotos, desayunar y disfrutar del lugar pero sin tanta gente. Almorzamos y seguimos viaje.

LAGUNA DE LA COCHA

Creo que no me olvido más el camino que lleva a la Laguna de la Cocha. La cantidad de curvas re contra cerradas, subida y bajada que tiene no se puede creer.

Igual, tranquilos, todos los caminos de Colombia son así. ¡Qué manera de quemar frenos y  cubiertas! Además del mareo. En el camino perdimos a Marcos y a Chaman nuestros compañeros de aventuras y no los volvimos a encontrar hasta que llegamos a Popayan.

Pasamos los dos frías más fríos y lluviosos de todo el viaje y nos fuimos porque nos aburrimos.

Aprovechamos a caminar (cuando la lluvia nos dejaba), comer rico, hacer artesanías y dormir.

POPAYAN

-Popayan, la ciudad blanca.

Era lo que nos decía toda la gente que nos preguntaba para donde íbamos y le respondíamos que a Popayan. Y si. Era así.

El centro y alrededores de Popayan es blanco, colonial y hermoso.

Dan ganas de sacar fotos en todas las construcciones, anda mucha gente todo el día.

Nosotros estacionamos en el Parque Caldas  y de ahí caminábamos hasta el centro.

Subimos al mirador, de noche y de día (súper recomendado) y caminamos por todas sus calles.

Nos dieron un mapa y aunque nos quedamos con ganas de hacer el free walking tour (porque ese día se suspendió), pudimos conocer sus construcciones más importantes, ir a una feria y comer comidas típicas.

CALI

Fuimos a Cali pensando en quedarnos 2 días y estuvimos una semana. Aprovechamos a vender en el Parque del Ingenio, donde los fines de semana se llena de gente y nos fue bastante bien.

Los demás días los aprovechamos para pasear, subimos al mirador, caminamos por el barrio San Antonio, subimos a la Colina San Antonio y nos maravillamos con las vista del Cristo Rey de noche, nos metimos a un barrio del que pensamos que no íbamos a salir y comimos. MUCHO.

Acá les dejo una lista de dónde comer en Cali.

  • Amelia Café restaurante: en pleno barrio San Antonio, callecitas finitas, tienen una terraza con una vista increíble y la atención es buenísima. Nosotros comimos tacos y un postre especialidad de la casa que estaba espectacular.

  • Gaon Cali: de las mejores hamburguesas que comimos en el viaje. Los dueños con divinos, súper atentos y además de comer riquísimo charlamos horas con ellos sobre viajes.  También colaboran con muchas buenas causas.

  • Pos3 María Jose: si les gusta lo dulce, tiene que pasar por acá SI O SI. Muchísima variedad de postres caseros y típicos del país. Casi exploto ese día comiendo tan rico.

  • Tomglen Mex: comida mexicana que te morís. Riquísimo y además la decoración del lugar lo es todo.

  • Absurdo:  cuando llegamos al lugar no podíamos creer lo que era ese local. Increíble la ambientación. Y no le puedo explicar los tragos, las hamburguesas y las papas. Una explosión de sabores. De los más rico que probamos.

  • O sea que básicamente, lo que más hicimos en Cali fue catar sabores.  ¡Y lo bien que estuvo!

 Ahora si… ¡El eje Cafetero nos espera!

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