Recorriendo el Eje Cafetero

Soñaba con recorrer el Eje cafetero desde que salí de casa, la primera ciudad a la que llegamos fue Armenia, a la que solo paramos a descansar, pasar el día y comer rico.

SALENTO

Salento fue el primer pueblito que recorrimos del Eje Cafetero.

Salento es todo lo que está bien. Yo estaba maravillada con sus casitas de colores, sus callecitas, los puestos de comida, todo.

Después de discutir un rato con los de la municipalidad que no nos dejaban estacionar en la plaza (no se porqué), estacionamos a dos cuadras de la Plaza Principal, donde nos íbamos a quedar durmiendo por unos días.

No les puedo explicar la cantidad de fotos que saqué estos días. Las casitas me parecían una más linda que la otra.

También subimos al mirador donde aprovechamos para matear y ver el atardecer.

El segundo día nos fuimos al Valle de Cocora.

VALLE DE COCORA

El camino y el Valle de Cocora son un sueño.

Un paisaje realmente increíble. Sin dudas de mis preferidos de Colombia.

Ese día caminamos un poco y volvimos a dormir a Salento.

Al día siguiente nos levantamos bien temprano y nos fuimos de nuevo al Valle, esta vez con la idea de caminar todo el Valle, una caminata que dura mas o menos 4 horas.

Vale totalmente la pena el esfuerzo por los paisajes y las vistas que se tienen. Pasamos por todos los climas en una misma tarde: lluvia, sol, calor, niebla, frío, llovizna.

Después nos quedamos en la combi, merendamos y charlamos con unos gendarmes que nos trajeron unos bocaditos de queso riquísimos.

Dormimos SOLOS en el Valle, no les cuento la oscuridad y el silencio. Pero estuvo bueno como experiencia.

Al otro día aprovechamos a caminar un poco más y nos fuimos para Filandia.

FILANDIA

En Filandia si pudimos estacionar en la plaza principal y la primer noche pasó un señor, nos preguntó si éramos argentinos y se fue.

A los 15 minutos volvió con 2 kilos de yerba. Si, increíble. Cosas que pasan en el viaje.

En Filandia también aprovechamos para alquilar unas bicis (datazo: son gratis en la oficina de Turismo) y recorrimos el pueblo. Las calles en subida costaban un poco pero en la bajada descansábamos.

Uno de los días, salimos a dar una vuelta en la combi y recorrer otros pueblitos no tan conocidos:  Quimbaya y Montenegro.

Ninguno nos gustó demasiado, pero los caminos son muy lindos.

FINCAS CAFETERAS

Antes de irnos del Eje Cafetero, decidimos visitar una finca cafetera.

Nos decidimos por La Finca Cafetera el Porfin, donde aprendimos sobre la elaboración del café, de cultivos, de los procesos y terminamos tomando café que nosotros mismos tostamos y merendando con los dueños de la finca, que nos convidaron pan casero y dulce que ellos mismos hacían.

Y así nos despedimos del Eje Cafetero, Manizales, allá vamos!

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