Si querés viajar, ¿Viajá?

Este texto lo escribí unos días antes de salir de viaje, cuando era una bola de nervios, sentimientos encontrados, miedos, nostalgia, emoción, felicidad y entusiasmo. Se los comparto hoy, que todavía pienso igual.


Vengo a desmentir una frase. O mejor dicho, a modificarla.

Me cansé de leer en blogs e instagram de viajes el “si queres viajar, viajá”.

Les quiero decir que no es tan así. Al menos si querés hacer un viaje largo o en combi, o un viaje largo en combi.

Hay un trecho bastante grande entre el “Si querés viajar…”y el “Viajá”.

Es una decisión difícil,  aunque no lo parezca, y lleva muchos sacrificios, aunque en instagram solo se compartan fotos de los felices que somos viajando.

Lo que más me costó (y lo cuento ahora que ya pasaron 20 días y estamos a dos de salir de viaje) fue soltar.

Soltar todo. Soltar el trabajo.

Aunque lo venía pensando desde hacía un año y medio, y soñaba con que llegara el momento, cuando tuve que dejar el trabajo fue un remolino de sensaciones: angustia, euforia, libertad, tristeza, añoranza, ansiedad, nervios.

Todo eso. Una bolita de nervios, diría mi hermano.

Para los que no saben, soy profesora de matemática y trabajaba en tres escuelas, una de esas de campo.

Y es que no es fácil, porque además era un trabajo que me gustaba, aunque no me quitaba el sueño, estaba cómoda, me gustaba el ámbito, los compañeros de trabajo y tenía una rutina desde hacía casi dos años. Estaba encariñada con (casi) todos los chicos y me encantaba el campo, el camino de tierra, ver el sol cuando amanecía y aparecía por atrás de la siembra.

Un mes antes de dejar el trabajo, era como dos personas en una. Cuando sonaba el despertador, no quería levantarme, renegaba de tener que ir, estaba  sentada en el aula, pensando en que podía estar de viaje. Me preguntaba por qué estaba ahí y no haciendo algo que me apasionara. Pero cuando tuve que irme, no me parecía tan malo levantarme temprano, los chicos que parecían más simpáticos que nunca, me encantaba como el sol pegaba a la mañana, me gustaba el campo y el sonido de los pajaritos cuando llegaba. No me molestaba tanto el viento que estaba tan frío que parecía que te cortaba a la hora de izar la bandera.

En fin. El día que firmé, hice todo lo más rápido posible, casi salí corriendo y sin despedirme.
Como si la semana que viene fuera a volver.

Volví a mi casa con un vacío. Con ganas de llorar un poco. Aunque no lloré.  Porque ya había llorado en realidad,  cuando renunció R.

Y está bien llorar cuando uno lo siente. No me digan que no. Llorar es liberador. Si querés llorar, llorá. Es así.

Después me costó dejar a mis alumnos de particular. Hace 11 años que trabajo de eso, y me encariño con los chicos. Fue difícil decirles que no vengan más. Y mientras escribo esto quiero llorar un poquito.

Me costó (me cuesta) dejar a mi gato y a las dos perras. Son parte de mi familia. El gato se va a quedar con mi mamá y las perras las va a cuidar mi abuelo. Pero no quiero que piensen que las abandono, la verdad es que me parte el corazón que ellas sientan eso.

Hoy es 17/7/20 y está durmiendo al lado mio. Sus costumbres no cambiaron.

Aunque va a haber una vuelta o varias en este viaje, me angustia mucho dejarlos. Tengo miedo que el gato no se adapte a la casa de mi mamá, que me extrañe, que piense que lo dejo para siempre.

Mientras escribo esto, el gato está sentado al lado mío y mira por la ventana,… ¡Me siento culpable!

Y mis abuelos, otro tema. Yo paso MUCHO tiempo con mis abuelos, voy a comer, a tomar mates, paso cuando salgo a  hacer mandados, ellos vienen a casa. Son grandes y frágiles. Me angustia pensar en que les pase algo y yo esté lejos. Además que no pierden oportunidad de decirme que me (nos) van a extrañar y que vuelva rápido.

¿Miedos? Uf, muchos. Aunque en este momento ya no me preocupan tanto ni hacen tanto ruido en mi cabeza. Pero algunos de los miedos (la mayoría infundados) fueron…

Sin repetir y sin soplar, miedos a la hora de viajar ¡Comenzando ya!

Que se rompa la combi, nos quedemos sin plata, se enferme alguien, nos enfermamos nosotros, que nos roben, tener un accidente, perdernos, no conseguir trabajo a la vuelta, que roben mi casa…

Bueno, este post es para cortarse las venas con una galletita de agua, lo se.

Pero me tengo que desahogar y la mejor manera es escribiendo un poco.

Porque no todo es “Si querés viajar, viajá”, hay que soltar mil cosas, despedirse por un tiempo, dejar la estabilidad económica y bla bla bla.

Pero creo que vale la pena y por eso vamos a viajar.

Quiero viajar porque siento y sé que viajando los 15 días de vacaciones que tengo en el año, no me alcanzan para conocer todo lo que quiero. No me alcanza la vida, por eso es que quiero viajar.

Por eso nos rompimos el lomo trabajando para comprar y armar la combi.

Porque el DINERO, también está entre el “si querés viajar” y el “viajá”.

Si, señores. Trabajamos como esclavos durante dos años para poder comprar la combi y camperizarla. Trabajamos toda la semana, fines de semana y feriados, con extras y trabajos que no nos gustaban. Porque para viajar se necesita plata, obvio que mucho menos que para vivir en una casa y pagar todos los servicios y comodidades. Pero la necesitás. El que te diga que puede viajar sin plata es mentira.

Si se pude viajar gastando muy poco, pero sin plata, imposible.

En fin, creo que vale la pena animarse (y eso que todavía no salí, pero ya lo presiento), está buena la incertidumbre. Está bueno no saber que vas a hacer, es un abanico de posibilidades que se abre adelante tuyo.

Estoy feliz porque me (nos) animamos.

Parece que fue ayer cuando en el porch de nuestra casa anterior, y con el librito de los Zapp en la mano, le dije a R que quería viajar por tiempo indeterminado y conocer el mundo.

Dejó lo que estaba haciendo para mirarme y decirme que estaba loca.

Parece que fue ayer, pero a la vez parece que pasó un siglo. Ahora él está más emocionado que yo.

Y mientras escribo esto y el gato me mira por encima de la pantalla, les quiero decir que:

Estoy feliz, porque voy a cumplir el sueño de muchos.

Estoy feliz y agradecida por tener la posibilidad.

Estoy feliz porque lo más emocionante de mi vida no va a ser llegar temprano al trabajo.

Estoy  feliz.

 Y los sueños si se cumplen. Solo que hay que trabajar MUCHO para poder alcanzarlos.


Casi años después, estoy viviendo una pandemia mundial,con más de 120 días de confinamiento, recorrí América por 1 año, me separé de R, y quiero continuar mi viaje.

No nos queda otra que esperar, pero mientras tanto disfruto de estar en casa, trabajando de lo que me gusta y pasando el tiempo con mi gato, familia y amigos.

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