CRÓNICAS DE UN VIAJE EN CRUCERO

Viajar en Crucero fue una de las experiencias más increíbles e inolvidables de mi vida, no solo por el viaje en si, si no por haberlo compartido con mi familia .

LLEGADA AL PUERTO

Llegamos al Puerto de Buenos Aires como con tres horas de anticipación (pues ansiosos siempre), así que tuvimos tiempo de ver la cantidad de gente que viaja en cruceros como nosotros. Empezaron a llamar por grupos, y lo que nosotros que pensábamos que iba a ser una larga espera, al final pasó volando entre charlas, risas y visitas a las tiendas de recuerdos.

Dejamos las valijas a uno de los encargados del crucero, chequearon nuestros pasaportes, y subimos al Costa Pacífica, que nos iba a llevar a navegar por 10 días las aguas del Océano Atlántico.

A punto de subir al Crucero

No nos dieron ningún número con las valijas, yo pensé, adiós mi valija y mi ropa. Pero no. Horas más tarde estaban esperándonos en la puerta de la habitación.

Cuando subimos al barco, realmente no me daban los ojos. Aunque nunca estuve en Las Vegas, me dio la sensación de estar en un lugar así. Muchísimos ascensores que conectan los 12 pisos del crucero, alfombras rojas, escaleras, luces, música ambiental, gente que va y viene.

Yo compartí la habitación con mis dos hermanos, y teníamos ventana. La habitación de mi mamá y mi papá tenía balcón. Obvio que, mientras más lujos, más se paga.

La cantidad de cosas que hay para hacer en el Crucero, te abruma, parece que no te van a alcanzar los días, pero con el paso de los días, uno se va calmando y puede disfrutar mucho más relajado.

Algunas de las cosas que podés hacer en el crucero son: aprender a bailar, hacer gimnasia con profesores, clases personalizadas, juegos grupales, gimnasio, competencias, ir al teatro, aprender a cocinar, degustar comidas, ir al jacuzzi, a la pileta, al sauna o hidromasaje, bares, bares temáticos, restaurantes, boliches, fiestas temáticas, y muchísimo más. Algunos de estos no están incluidos: por ejemplo nosotros no teníamos incluidas las bebidas, ni el sauna.

Resumiendo: imposible aburrirse en el crucero.

El personal es amable, pero sasi nadie hablaba español, por lo que es ideal saber al menos lo básico de inglés para poder comunicarse, en caso de necesitarlo.

Cuando subimos al crucero, tuvimos varias horas libres antes de ir a nuestras habitaciones, donde nos dedicamos a recorrer el crucero y comer riquísimo en el buffete, que es tenedor libre y que tiene tantas variedades de cosas para comer que siempre podés probar algo nuevo (y riquísimo).

La tarjeta personal

La tarjeta personal sirve para identificarnos y es lo único que podés usar dentro del crucero para pagar cosas, ya sean bebidas, fotos, recuerdos, ropa (si, venden ropa también).

Nosotros cargamos 100uSd en nuestras tarjetas y con eso nos manejábamos, pero la verdad es que no gastamos casi nada, solo las bebidas que consumimos y le paquete de wifi que usamos arriba del Crucero.

Nosotros contratamos un paquete que incluía las redes sociales (Instagram, Facebook y Whatsapp) libre por 27 uSd durante los días que estuviéramos arriba del crucero.

No funcionaba muy bien, pero no había tampoco muchas más opciones.

Cuando bajas del barco, debés pagar tus gastos, y en nuestro caso, nos devolvieron el dinero que teníamos a favor.

Algo que no teníamos incluido y que lo incluiría cuando vuelva a hacer un viaje en Crucero es un paquete de bebidas.

Una bebida chica o un agua mineral de litro, sale aproximadamente 5 uSd. Las bebidas alcohólicas (en vasos) cuestan desde 8 o 9 uSd cada una.

Un paquete de bebidas libres sale aproximadamente 100uSd, por lo que es una excelente opción si la idea es salir a bailar y a bares.

Nosotros por suerte nos hicimos amigos de unos chicos, que todas las noches nos sacaban bebidas gratis en los bares o boliches, ya que ellos si habían comprado este paquete.

Entrar con bebidas desde afuera está prohibido, así que si te encuentran lo que lleves, te lo sacan y te lo devuelven cuando termina el viaje.

RECORRIDO

Nuestro recorrido empezó en Buenos Aires, y terminó en el mismo lugar. Tuvimos dos días completos de navegación y al tercer día arribamos a Río Janeiro.

Esos días ( y los demás también pero en menos medida) aprovechamos la pileta, los jacuzzis, dormir súper cómodos en las camas de nuestra habitación, yo fui al gimnacio (ya que mi idea era volver con el mismo peso con el que me fui y no rodando por todo lo que comí), no nos perdimos ni un solo show y recorrimos los bares y los boliches.

En el teatro todos los días hay shows diferentes y de excelente calidad. Magia, circo, comedía musical, temáticos, todos me encantaron.

Para comer hay dos opciones: el buffete que está abierto desde as 6 am hasta las 23 hs y donde ofrecen: desayuno, almuerzo, merienda y cena, con muchísima variedad y todo muy rico.

La otra opción es el restaurante que te asignan. Ahí podés pedir las opciones del menú y es mucho mas gourmet. Ofrecen entrada, primer plato, segundo plato y postre.  Algunos días además hay show en el restaurante. La idea es ir al restaurante bañados, perfumados y producidos. No hagan como nosotros que el primer día caímos de short y ojotas y nos sentimos descolocados.

RÍO DE JANEIRO.

La primer parada fue en Río de Janeiro, no tardamos mucho en bajar (nos habían dicho que podíamos tardar horas, pero fueron solo unos quince minutos). Ni bien bajas, hay muchísima gente que te quiere vender excursiones o traslados.

Como a nosotros nos tocó un día de lluvia, optamos por ir conocer el Cristo Redentor y una de las playas: la de Copacabana.

Maravilla del Mundo

No pudimos disfrutar de las vistas, porque había muchísima neblina y llovía. Pero pudimos conocer una de las 7 maravillas del mundo.

Estuvimos unas horas en la playa y volvimos al barco. A las 18 horas el barco zarpa, no espera a nadie, así que siempre es conveniente volver cerca de las 17 horas para asegurarse.

Volver al crucero y que nos espere la habitación limpia, ducha caliente y a merienda fue todo lo que estaba bien.

BUZIOS

La segunda parada fue en Buzios, donde nos dejaron en el puerto  y logramos esquivar a los vendedores de excursiones.

La playa de Buzios

Decidimos caminar por el pueblo para conocerlo y buscar algunas playitas que nos habían recomendado.

Después de una media hora caminando, llegamos a una playita linda y tranquila, donde aprovechamos para pasar el dia, meternos al mar y descansar.

Tipo 17 horas, volvimos al barco para disfrutar de una merienda, unos mates en el balcón de la pieza de mis viejos, una ducha caliente y los shows en el teatro.

ILHA BELA

La tercer parada en Brasil fue en esta Isla.

Este día si tardamos bastante para poder bajar del barco. Fue aproximadamente 1 horas y media. Como el barco no llegaba a tierra, los pasajeros debían subirse a las lanchas que nos pasaban a buscar y nos llevaban a la Isla. La espera se hizo un poco larga y tediosa en los pasillos del crucero, porque además hacía mucho calor, pero cuando llegamos al lugar era tan lindo que el mal humor desapareció.

Aprovechamos de un día (o mejor dicho medio día, ya que a las 15 horas había que empezar a volver)de playa, relax, mucho sol y mar.

Cuando empezamos a volver para embarcarnos, nos dimos cuenta que había colas y colas de playa. Nosotros estuvimos esperando por mas de dos horas para poder embarcarnos.

ASUNCIÓN

Esta fue la última parada antes de volver a Buenos Aires. Bajamos del barco con la intención de hacer un city tour, pero la excursión no salía hasta que no llenaran el bus, así que nos aburrimos de esperar y volvimos al barco. Disfrutamos muchísimo de la pileta, el buffete, el jacuzzi, y de nosotros mismos sin preocupaciones.

LA VIDA NOCTURNA EN EL CRUCERO

¿Hay joda en el crucero? SI MUCHA.

Muchisima, y eso que este crucero, era más bien familiar y no especialmente de solteros.

Hay bares, boliches y fiestas todas las noches.

Tipo 1 am cuando la gente grande se acuesta a dormir y quedan los jóvenes y adolescentes, el crucero se convierte en una suerte de viaje de egresados, pero súper lujoso y en le medio del océano.

Mis hermanos, yo y el grupo de amigos que habíamos formado, nos quedábamos hasta la hora del desayuno y después dormíamos hasta el mediodía, excepto los días que había excursión.

El resto de los días, que no bajábamos del Crucero, tomábamos sol, nos metíamos a la pileta, nos divertíamos mirando a la gente haciendo actividades, juegos y bailes y disfrutábamos del tiempo en familia.

Cada noche hay una fiesta temática arriba del Crucero para el que se hace una decoración especial y los pasajeros deben llevar ropa para la ocasión: fiesta de negro, fiesta de blanco, fiesta retro, fiesta italiana, fieste carioca, y así.

El equipo de animación se encarga de que la fiesta no decaiga, preparan juegos, coreográficas, mucho música y mucha buena onda.

LA VUELTA

Como todo lo bueno termina, el día anterior de la llegada hay que dejar las valijas listas en la habitación, y empezar a bajar cerca de las 10 am, aunque las habitaciones deben dejarse vacias a las 8 am.

En conclusión: viajar en Crucero es una experiencia increíble, fue una de las mejores experiencias viajeras que vivi, sobretodo porque pude compartirlo con mi familia.

Creo que es algo que  una vez en la vida deberíamos experimentar.

Si bien es caro, vale totalmente cada centavo.

Si tienen preguntas o comentarios, no duden en dejarlos más abajo.

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