CATEDRALES DE MÁRMOL

Para llegar a las Catedrales de Mármol desde Argentina, fuimos hasta un pueblito cerca de la frontera con Chile llamados Los Antiguos.

Este pueblo parece detenido en el tiempo y además posee un microclima durante todo el año que es todo lo que está bien.

Un clima primaveral, flores, mucha tranquilidad y un lago llamado Lago Buenos Aires (del lado Argentino) que refleja el cielo hace de este pueblito un lugar único.

Después de relajar unos días y pasar el tiempo a la orilla del Lago, salimos para Puerto Tranquilo (Chile). Nos separaban aproximadamente 100 km de un camino sin asfaltar, rodeando el Lago hasta llegar a este otro pueblo, donde haríamos base para conocer las Catedrales de Mármol.

Salimos a la  mañana ya que no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar en ese camino ni cuánto tiempo nos iba a llevar. Lo que encontramos superó ampliamente nuestras expectativas.

Paisajes soñados, un camino en muy buen estado (en la mayor parte), lagos, montañas nevadas, vegetación. Paramos varias veces a estirar las piernas, sacar fotos y disfrutar del paisaje hasta que llegamos a Puerto Tranquilo a la tarde.

Puerto Tranquilo es otro pueblito que parece detenido en el tiempo y también está a orillas del mismo lago, pero que en el lado chileno se llama Lago General Carrera.

Preparamos el mate, merendamos y fuimos a averiguar como hacer para conocer las Catedrales.

Hay dos excursiones de distinta duración y también se puede conocerlas en lancha o en kayak.

Yo opté por la excursión más corta y en lancha. También se puede hacer por la mañana o por la tarde, pero nos aconsejaron por la mañana ya que por el sol, la vista es mejor.

Al otro día, temprano, salimos con unas 8 personas más, y el guía quien nos iba explicando porque el agua se veía de ese color, el origen de las formaciones y además nos iba sacando fotos a todos los presentes.

Estar ahí fue un sueño cumplido. Las fotos, aunque se vean increíbles, no le hacen justicia a semejante lugar, tan diferente a todos los que conozco.

El agua se veía turquesa, hasta tenía un brillo y dejaba ver las formaciones para abajo un montón de metros. Era realmente increíble.  Dimos unas cuantas vueltas recorriendo las distintas formaciones y además nos metimos en algunas en su interior.

La excursión duró aproximadamente dos horas y media y fue una experiencia que recomiendo y sin duda volvería a repetir.

Después de eso, toco almorzar, nos encontramos con otros viajeros (si, en cualquier lugar de mundo te encontrás a otros locos como vos viajando) y pasamos la tarde a la orilla del lago y paseando en bici.

Al otro día volvimos a cruzar la frontera  y estábamos otra vez en Argentina pero con los ojos llenos de paisajes nuevos y el corazón lleno de recuerdos e historias.

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